Benjamin Graham, considerado el padre de la inversión en valor, escribió El inversor inteligente en 1949 para ayudar a los inversionistas a tomar decisiones basadas en análisis y no en emociones.
Su enfoque se basa en encontrar acciones subvaloradas y mantenerlas a largo plazo, maximizando el retorno y reduciendo el riesgo.
Uno de los principios fundamentales del libro es la diferencia entre el inversor y el especulador.
Graham explica que un inversor inteligente se enfoca en el análisis profundo de empresas y busca seguridad en sus inversiones, mientras que un especulador compra y vende basándose en emociones o tendencias de corto plazo.
Otro concepto clave es el de Mr. Market, una metáfora que describe el comportamiento irracional del mercado de valores.
Graham dice que el mercado es como un socio de negocios temperamental que, algunos días, está eufórico y sobrevalora las acciones, y otros días, está pesimista y las subvalora.
Un inversor inteligente debe aprovechar estas fluctuaciones para comprar cuando las acciones están infravaloradas y vender cuando están sobrevaloradas.
El libro introduce el concepto del margen de seguridad, que consiste en comprar activos a un precio menor que su valor intrínseco para reducir el riesgo de pérdida.
Graham sugiere que los inversionistas deben analizar las finanzas de una empresa, su historial de dividendos y su solidez antes de invertir.
Graham también distingue entre dos tipos de inversores:
El inversor defensivo
Busca seguridad y estabilidad. Invierte en una combinación de bonos y acciones sólidas, diversificando su cartera y evitando riesgos innecesarios.
El inversor emprendedor (activo)
Está dispuesto a analizar empresas en detalle para encontrar oportunidades subvaloradas. Requiere más tiempo y conocimientos, pero puede obtener mayores beneficios.
Otro aspecto fundamental del libro es la importancia de la disciplina y la paciencia.
Graham advierte contra el intento de predecir el mercado o reaccionar de manera impulsiva a noticias económicas. En su lugar, recomienda una estrategia constante basada en datos objetivos.
A lo largo del libro, Graham enfatiza que la inversión exitosa no depende de la suerte, sino de seguir principios sólidos y tener una mentalidad a largo plazo.
Es por esto que El inversor inteligente sigue siendo una referencia para quienes buscan construir riqueza de manera sostenible.