La Gran Apuesta es una crónica sobre la crisis financiera de 2008, explicada a través de los ojos de inversores poco convencionales que lograron prever el colapso del sistema antes que nadie.
Michael Lewis nos sumerge en un mundo de codicia, ignorancia y excesos en Wall Street, mostrando cómo una serie de decisiones irresponsables llevaron a la peor crisis económica desde la Gran Depresión.
El origen del desastre: las hipotecas subprime
A inicios de los años 2000, los bancos y firmas de inversión comenzaron a otorgar hipotecas de alto riesgo (subprime) a personas sin solvencia real.
Estas hipotecas se agruparon en paquetes financieros llamados Mortgage-Backed Securities (MBS), que luego se vendían como inversiones seguras. Sin embargo, la realidad era que estos productos estaban llenos de préstamos incobrables.
Para agravar la situación, se crearon productos aún más riesgosos llamados Collateralized Debt Obligations (CDO), los cuales ocultaban los préstamos de mala calidad bajo una falsa apariencia de seguridad.
Los bancos y agencias calificadoras de riesgo otorgaban calificaciones AAA (máxima seguridad) a estos instrumentos, a pesar de su inestabilidad.
Los visionarios que vieron la catástrofe antes que nadie
Mientras la mayoría de Wall Street celebraba las ganancias a corto plazo sin preocuparse por los riesgos, un grupo de inversores desconfiados comenzó a analizar los números y descubrió que el sistema financiero estaba en peligro. Entre ellos, destacan:
Michael Burry
Un inversor autodidacta con Asperger, fundador de Scion Capital, que estudió miles de hipotecas y se dio cuenta de que la mayoría estaban condenadas a fracasar. Fue el primero en crear un instrumento financiero para apostar contra el mercado hipotecario: los credit default swaps (CDS).
Steve Eisman
Un analista escéptico que trabajaba en FrontPoint Partners. Sospechaba de la corrupción en el sistema bancario y, tras investigar, confirmó que las hipotecas subprime eran una bomba de tiempo.
Greg Lippmann
Un trader de Deutsche Bank que también descubrió la burbuja inmobiliaria y convenció a otros inversores de que el colapso era inminente.
Charlie Ledley y Jamie Mai
Dos jóvenes inversionistas de Cornwall Capital que, con poco dinero y mucha audacia, apostaron contra el sistema financiero y convirtieron una pequeña inversión en millones de dólares.
El colapso y la explosión de la burbuja
A medida que las tasas de interés comenzaron a subir, los deudores subprime dejaron de pagar sus hipotecas. Esto llevó al derrumbe de los valores de los MBS y CDO, causando pérdidas masivas en los bancos y fondos de inversión que los habían comprado sin entender realmente sus riesgos.
Para 2008, gigantes financieros como Lehman Brothers y Bear Stearns colapsaron, provocando un pánico global. La Reserva Federal y el gobierno de EE.UU. se vieron obligados a intervenir con rescates financieros millonarios, mientras millones de personas perdían sus hogares y empleos.
Por otro lado, los inversores que apostaron en contra del sistema, como Burry, Eisman y Lippmann, obtuvieron enormes beneficios, demostrando que el mercado financiero estaba construido sobre una gran mentira.